Así lo ha declarado un tribunal de Valencia que ha considerado que aunque el chip te permite jugar con software pirata no es la única cualidad del dispositivo y por tanto no necesariamente tiene esa intencionalidad.

La decisión judicial hablo a favor de ChipSpain una franquicia de Valencia que se dedicaba a instalar los chips y a la que en 2005 se acuso de piratería y le fueron incautadas más de 100 consolas.

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Al final la causa ha sido archivada por la titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Valencia que entre otras cosas ha declarado que vender o instalar chips no es un delito siempre y cuando el chip tenga otras funciones extras a la carga de las copias de seguridad.

Esta ha sido la sentencia:

Los chips que se instalan o se pueden instalar en las videoconsolas de autos pueden servir, desde luego, como dispositivo tendente a desprotegerlas para permitir utilizar juegos no originales, pero también para permitir la ejecución de juegos originales de otras zonas y para convertir la consola en un ordenador personal apto para realizar múltiples tareas absolutamente lícitas